
San Juan, Puerto Rico – Con casi 326 millones de usuarios de teléfonos inteligentes u otros dispositivos móviles, el mercado móvil del Caribe y Latinoamérica se ha posicionado como el cuarto más grande del mundo.
Un estudio hecho por MasterCard demostró que el 54 por ciento de los usuarios de teléfonos inteligente de Latinoamérica y el Caribe hacen compras móviles a través de Internet. Además, alrededor de 22 millones de usuarios nuevos planean convertirse pronto en compradores en línea. Esto posiciona el mercado como uno de los más sólidos en estrategias digitales alrededor del mundo.
Según Daniel Cohen, vicepresidente senior de pagos digitales para la región de América Latina y el Caribe de MasterCard, la conducta de esta generación de consumidores ha cambiado el juego en la región y ha puesto en jaque a aquellas empresas que se resisten ante la digitalización de su negocio. Incluso aquellos que no se han lanzado todavía a las aguas digitales están pensando hacerlo. Actualmente, ya el 74 por ciento de los adultos en el Caribe y Latinoamérica se han interesado en el uso servicios móviles, entre ellos banca y billeteras digitales.
El estudio proyecta que los consumidores de la región que hacen pagos recurrentes con tarjeta archivada van a aumentar, pasando del 23 por ciento al 87 por ciento dentro de una década. La rápida adopción de servicios de gratificación instantánea/pago instantáneo como Uber está alimentando gran parte de ese crecimiento.
Según Cohen, los comerciantes y las instituciones financieras que adoptan la convergencia digital tienen una enorme oportunidad de reforzar el negocio y evitar las dificultades creadas por negocios atípicos. El ejecutivo asegura que aquellos que no dan ese paso de adopción corren el riesgo de ser irrelevantes, incapaces de competir en esta dinámica e hiperconectada economía global.

Más allá del efectivo y del plástico
El estudio de la empresa comprueba que un 77 por ciento de los consumidores espera que la tecnología provea una experiencia de compra más cómoda. Lo que significa que invertir en plataformas digitales para simplificar las transacciones puede ser muy lucrativo para las empresas. Los tarjetahabientes que regularmente pagos digitales gastan 10 veces más que los que no los hacen.
El ejecutivo asegura que los avances tecnológicos hacen el comercio digital más generalizado y asequible en precio. Cada dispositivo conectado – desde automóviles hasta refrigeradores – es un dispositivo potencial de comercio, y esta proliferación de plataformas digitales está cambiando la forma en que los comerciantes venden y los consumidores compran.
Conectando servicios digitales a las tendencias de compra, los negocios de LAC pueden incluso usar la convergencia digital para pasar a atraer y captar a un nuevo grupo de clientes potenciales – aquellos que habían sido anteriormente excluidos.
Rompiendo barreras a la inclusión financiera
Las empresas comerciales que adoptan soluciones digitales están abatiendo barreras a la inclusión financiera, las cuales han impedido a muchas personas participar en el mercado global.
Según el Banco Mundial, alrededor de 210 millones de adultos en la región no tienen cuentas bancarias. En consecuencia, ellos corren más riesgo de ser víctimas del robo o de no poder sustituir el dinero perdido. Además de eso, estas personas viajan a menudo grandes distancias o hacen cola para pagar sus cuentas, lo que limita su productividad y su potencial de ingresos.
Sin embargo, el número de personas que no tienen cuenta bancaria ha disminuido considerablemente. Hoy en día, alrededor del 51 por ciento de los adultos de LAC tiene una cuenta bancaria, comparado con apenas 39 por ciento hace cuatro años. Un acceso más fácil a los fondos – como pagos digitales a través del teléfono móvil o terminal en tienda – acelera la participación completa de estas personas en la economía digital.
Numerosos estudios han mostrado que pagar sueldos o la ayuda gubernamental por vía digital abre la puerta a la inclusión financiera. Cuando los gobiernos, comerciantes al detalle e instituciones financieras amplían sus propuestas de servicio digital, el impacto es inmediato – y considerable.
En Latinoamérica y el Caribe en otras partes, digitalizarse se transforma rápidamente en la apuesta sensata para mantenerse competitivo en nuestro mundo – un mundo en rápido movimiento y siempre conectado.