La escena parece sacada de una película de ciencia ficción, pero ocurrió recientemente en el desierto de Nuevo México. La agencia de proyectos avanzados del Departamento de Defensa de Estados Unidos, mejor conocida como DARPA, logró transmitir de forma inalámbrica más de 800 vatios de energía mediante un haz láser a lo largo de 8.6 kilómetros, estableciendo un récord histórico para este tipo de tecnología.
La demostración formó parte del programa Persistent Optical Wireless Energy Relay (POWER), una iniciativa diseñada para revolucionar la forma en que se distribuye la energía, especialmente en zonas remotas, campos de batalla, y áreas afectadas por desastres naturales. Paul Jaffe, gerente del programa, declaró que esta prueba “superó con creces los límites previamente aceptados para la transmisión óptica de energía”.
¿Qué significa esto para el mundo?
Imagina un futuro en el que no haya necesidad de tendidos eléctricos que se rompen con huracanes, o de transportar combustible a zonas de difícil acceso. Con este tipo de avances, se abre la puerta a una nueva era de energía portátil, limpia y continua, transmitida por el aire, sin cables, sin combustibles fósiles y sin interrupciones.
En situaciones de emergencia, como terremotos o conflictos armados, los equipos de rescate podrían recibir electricidad en tiempo real desde estaciones remotas. Bases militares o científicas ubicadas en terrenos inhóspitos, desde el Ártico hasta la selva, podrían operar sin depender de generadores contaminantes. Incluso las zonas rurales podrían beneficiarse de una electrificación sin infraestructura costosa, democratizando el acceso a la energía.
¿Cómo funciona?
El sistema utiliza láseres de alta precisión para enviar energía desde un punto a otro, la cual es luego captada por receptores fotovoltaicos similares a los de los paneles solares. En la prueba de DARPA, la energía transmitida fue suficiente para alimentar electrodomésticos básicos… ¡incluso hicieron palomitas de maíz con ella! Un guiño a la película ochentosa Real Genius, donde científicos usan un rayo láser para estallar una montaña de maíz.
¿Y los riesgos?
Uno de los retos principales será la seguridad: dirigir un haz de alta energía a larga distancia requiere control absoluto para evitar daños accidentales. También está el reto de la eficiencia energética: actualmente, la conversión de luz láser en electricidad tiene márgenes de pérdida significativos.
¿Cuándo llegará a nuestra vida diaria?
Aunque aún falta para que veamos transmisiones de energía inalámbrica en las casas o los celulares, esta tecnología avanza más rápido de lo que se pensaba. La prueba de DARPA demuestra que el sueño es técnicamente viable. Tal vez en un futuro cercano, las estaciones solares en el espacio —otro proyecto en marcha— puedan enviar energía directamente a la Tierra, incluso durante la noche.
En definitiva, estamos ante un desarrollo que podría transformar sectores enteros: desde las telecomunicaciones hasta el transporte, desde el manejo de emergencias hasta el suministro energético en regiones aisladas. Una revolución energética que, como muchas otras grandes ideas, comenzó con un rayo de luz en medio del desierto.
NOTA: Para la elaboración de esta noticia, se utilizó inteligencia artificial para investigación.