“BOMBA ATIBADA”: NI PARA AMENAZAR SIRVIÓ

Una caja sellada, dos cables pelados y un letrero escrito con la seguridad ortográfica de un aprendiz de terrorista de bajo IQ sosteniendo un marcador provocaron una movilización policial frente a las oficinas de APS Healthcare, en Caguas.

Sobre el supuesto artefacto podía leerse:

“BOMBA ATIBADA”

Aparentemente, este McGyver de cartón autor quería escribir “bomba activada”, pero la amenaza sufrió una explosión gramatical antes que el propio aparato. Es difícil sembrar terror cuando el primer impulso de quien ve el mensaje no es correr, sino buscar una maestra de español.

El artefacto parecía construido con una caja, cinta adhesiva y unos cables capaces de intimidar únicamente a quien nunca haya abierto una extensión eléctrica. Fue localizado frente al edificio Angora de la avenida José Gautier Benítez y reportado al Sistema de Emergencias 9-1-1 alrededor de las 7:16 de la mañana.

Sin embargo, por muy imbécil que pareciera su fabricante, la Policía no podía asumir que la misma incompetencia demostrada para escribir se extendía necesariamente a los explosivos. La Policía Municipal desalojó preventivamente el área, estableció un perímetro y agentes de la División de Explosivos inspeccionaron el paquete siguiendo los protocolos correspondientes.

A las 8:58 a.m., las autoridades determinaron que no contenía carga explosiva. Era una falsa alarma: una bomba fatula fabricada por alguien que, además de no dominar la ingeniería, aparentemente mantiene una relación hostil con el alfabeto.

No hubo heridos ni daños, pero sí personas desalojadas, «retinas dañadas» por ver semejante disparate, agentes movilizados y recursos públicos desperdiciados por un aspirante a saboteador anónimo que consiguió fracasar simultáneamente como terrorista, electricista y estudiante de tercer grado.

La Policía hizo lo correcto al tomar la amenaza en serio. La ortografía del responsable era motivo para ridiculizarlo, pero no garantía suficiente para confiarle la seguridad de un edificio.