CARRAÍZO ENTRA EN ZONA DE ALERTA AUNQUE TODAVÍA NO HAY RACIONAMIENTO

El embalse Carraízo entró este lunes en el nivel de ajustes operacionales, una clasificación que no significa que comenzará inmediatamente un racionamiento, pero sí confirma que la reserva de agua continúa bajando y que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados deberá manejar el sistema con mayor cautela.

Según el informe diario de la AAA, el embalse se encontraba en 38.43 metros, luego de perder 0.09 metros durante las últimas 24 horas.

Carraízo abastece a aproximadamente 179,000 clientes en San Juan, Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas y Gurabo, por lo que cualquier deterioro adicional podría tener consecuencias para una parte considerable de la zona metropolitana.

¿QUÉ SIGNIFICA “AJUSTES OPERACIONALES”?

El término puede sonar burocrático, pero en palabras sencillas significa que el embalse ya abandonó la etapa de mera observación.

La AAA puede comenzar a modificar la cantidad de agua que extrae, redistribuir el suministro entre sistemas o adoptar otras medidas para prolongar la reserva disponible.

Eso no equivale todavía a cerrar las plumas por turnos. Sin embargo, es una señal más seria que el nivel de observación y representa un paso adicional hacia medidas de control si el descenso continúa.

El nivel de observación de Carraízo comienza en 40.50 metros, mientras que la próxima etapa, conocida como nivel de control, se activa alrededor de los 37 metros.

Con el embalse en 38.43 metros, queda un margen aproximado de 1.43 metros antes de alcanzar esa categoría.

Ese margen no debe interpretarse como una cuenta regresiva exacta. Un metro de descenso no representa necesariamente una cantidad fija de días, porque el comportamiento del embalse depende de la lluvia, el consumo, las entradas de agua de los ríos y las decisiones operacionales de la AAA.

EL PROBLEMA NO ES SOLO CARRAÍZO

Otros 13 embalses también registraron descensos en el informe más reciente, aunque eso no significa que todos estén cerca de enfrentar restricciones.

La Plata, Cidra, Fajardo, Patillas, Dos Bocas y Guajataca figuran entre los cuerpos de agua que perdieron nivel, mientras Garzas, Guayo y Caonillas mostraron pequeñas recuperaciones.

La situación refleja una vulnerabilidad conocida: Puerto Rico puede recibir aguaceros intensos en algunas zonas y, aun así, no acumular suficiente agua en las cuencas que alimentan los principales embalses.

La lluvia que provoca inundaciones urbanas no siempre cae donde hace falta para recuperar las reservas.

Por ahora, no se ha anunciado un plan de interrupciones programadas para los clientes que dependen de Carraízo. Pero el cambio de categoría sí debe tomarse como una advertencia temprana, no como un simple cambio de color en una gráfica.

La buena noticia es que todavía existe margen para una recuperación si llueve de manera sostenida sobre la cuenca del Río Grande de Loíza.

La mala es que, si el patrón descendente continúa, la conversación podría pasar rápidamente de “ajustes operacionales” a medidas que el consumidor sí sentiría al abrir la pluma.