Una aparente filtración desde la propia aplicación de Tesla ofrece nuevas pistas sobre la próxima generación del robot de Elon Musk. Aunque varias de las especificaciones que circulan siguen siendo estimaciones, la compañía continúa preparando su producción y mantiene 2027 en el horizonte para llevar Optimus fuera de sus propias fábricas.
La posibilidad de comprar un robot humanoide capaz de realizar tareas cotidianas todavía parece ciencia ficción. Sin embargo, Tesla sostiene que podría comenzar a convertir esa imagen en un producto comercial tan pronto como el próximo año.
En días recientes comenzaron a circular imágenes de lo que sería Optimus Gen 3, la nueva generación del robot humanoide desarrollado por Tesla. A diferencia de muchas supuestas filtraciones que aparecen en internet, esta tiene un origen verificable: las imágenes fueron encontradas dentro de los archivos de la aplicación oficial de Tesla para Android.
Un análisis de varias versiones de la aplicación encontró tres imágenes cuyos nombres contienen explícitamente la identificación gen3. Los archivos aparecieron por primera vez el 27 de agosto y posteriormente fueron sustituidos por versiones de mayor resolución.
Eso permite afirmar que Tesla efectivamente preparó imágenes identificadas internamente como Gen 3.
Pero hay una diferencia importante entre eso y asegurar que estamos viendo el diseño definitivo del robot.
Los archivos se encuentran dentro de una carpeta denominada assets/mock, utilizada para recursos de interfaz y prototipos. Su presencia tampoco demuestra que actualmente exista una función operativa dentro de la aplicación para controlar un Optimus.
Las imágenes muestran un robot considerablemente más terminado que versiones anteriores. Las articulaciones aparecen cubiertas, desaparecen varios elementos mecánicos expuestos y el conjunto presenta una apariencia mucho más cercana a la de un producto industrial terminado.
También se observan cambios en brazos y manos que han alimentado especulaciones sobre un nuevo sistema de actuadores.
Aquí, sin embargo, comienzan las diferencias entre lo confirmado y lo inferido.
Tesla lleva tiempo trabajando en una mano considerablemente más sofisticada para Optimus. La compañía ha anticipado una nueva generación con mayor movilidad y destreza, y en enero confirmó que el Gen 3 incorporaría su diseño de mano más reciente.
Algunas publicaciones atribuyen al robot manos con 22 grados de libertad y actuadores desplazados hacia el antebrazo mediante mecanismos similares a tendones humanos. Es una arquitectura compatible con la dirección que Tesla ha mostrado, pero la compañía todavía no ha publicado una ficha técnica definitiva del Gen 3.
Algo parecido ocurre con otras especificaciones que circulan en videos y redes sociales.
La batería de 2.3 kWh, por ejemplo, no puede presentarse actualmente como una característica confirmada del Gen 3. Esa cifra ha sido asociada a versiones anteriores de Optimus. Tampoco existe confirmación pública de Tesla de que la versión comercial vaya a utilizar específicamente el procesador AI5.
Tesla sí quiere fabricarlo en masa
Donde las evidencias son considerablemente más fuertes es en los planes industriales.
En enero, Tesla informó oficialmente que el Gen 3 sería su primer diseño de Optimus destinado a producción masiva y anunció preparativos para una primera línea de fabricación con una capacidad eventual proyectada de hasta un millón de robots anuales.
En aquel momento, la compañía esperaba comenzar la producción antes de finalizar 2026.
Pero el calendario ha comenzado a mostrar señales de cautela.
En su informe correspondiente al segundo trimestre, Tesla confirmó que las primeras líneas de producción de Optimus continúan siendo instaladas con miras a comenzar producción durante 2026. Sin embargo, desapareció el lenguaje anterior que apuntaba a alcanzar producción en volumen este mismo año.
El propio Musk reconoció en julio la magnitud del desafío.
Según explicó durante una conferencia con inversionistas, Optimus será el producto más difícil que Tesla haya intentado llevar a producción a gran escala porque prácticamente todos sus componentes son nuevos.
La diferencia no es menor.
Construir decenas o incluso cientos de robots capaces de realizar demostraciones controladas es una cosa. Fabricar miles de unidades confiables, seguras y suficientemente económicas para venderlas a consumidores es un problema industrial completamente distinto.
¿Podremos comprar uno en 2027?
Esa es, al menos, la meta planteada públicamente por Elon Musk.
Durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, en enero de 2026, Musk dijo que Tesla esperaba comenzar a ofrecer Optimus al público hacia finales de 2027, siempre que el robot alcanzara niveles suficientemente altos de confiabilidad, seguridad y funcionalidad.
También aseguró que algunas unidades ya realizaban tareas sencillas dentro de instalaciones de Tesla.
Por tanto, afirmar que Optimus podría comenzar a comercializarse el próximo año no es simplemente un rumor surgido de internet. Es un objetivo que ha sido expresado públicamente por Musk.
Otra cosa muy distinta es considerar esa fecha garantizada.
Tesla había anunciado en enero que presentaría oficialmente Optimus Gen 3 durante el primer trimestre de 2026. A finales de septiembre esa presentación todavía no se ha producido.
Además, Musk advirtió desde principios de año que el comienzo de la fabricación de Optimus sería extremadamente lento debido a la cantidad de componentes nuevos involucrados.
¿Y realmente costará entre $20,000 y $30,000?
También conviene colocar esas cifras en contexto.
Musk ha hablado anteriormente de un precio eventual de aproximadamente $20,000 a $30,000, pero se trata de una aspiración vinculada a una futura fabricación a gran escala, no de un precio oficial de lanzamiento.
Tesla no ha publicado todavía un precio definitivo, no acepta depósitos para Optimus y no existe actualmente una página donde un consumidor pueda reservar el robot.
Las estimaciones que sitúan el costo inicial de fabricación cerca de los $80,000 tampoco proceden de Tesla y, por tanto, no deben confundirse con información confirmada.
El precio podría terminar siendo uno de los mayores desafíos del proyecto. Reducir el costo de decenas de actuadores, sensores, baterías, computadoras y componentes mecánicos especializados hasta conseguir que un robot humanoide pueda venderse por una cantidad comparable a la de un automóvil requeriría precisamente el tipo de producción masiva que Tesla todavía intenta desarrollar.
Una filtración que importa, pero no por lo que parece
Quizás lo más interesante de las imágenes encontradas dentro de la aplicación no sea saber exactamente cómo lucirá Optimus.
Su importancia está en el contexto.
Tesla está instalando una línea dedicada a fabricar el robot, ha definido al Gen 3 como su primera versión diseñada específicamente para producción masiva, aparecen recursos relacionados con Optimus dentro de su ecosistema de software y Musk mantiene públicamente 2027 como horizonte para comenzar a ofrecerlo fuera de Tesla.
Por separado, ninguna de esas señales demuestra que el próximo año podremos ordenar un humanoide desde una aplicación con la misma facilidad con la que hoy se configura un automóvil Tesla.
Juntas, sin embargo, muestran que Optimus está comenzando a dejar atrás la etapa en la que podía considerarse simplemente un experimento de laboratorio.
La gran incógnita ya no parece ser si Tesla intentará fabricar robots humanoides en serie.
La pregunta es cuándo conseguirá fabricarlos en cantidades suficientes, con autonomía, seguridad y confiabilidad suficientes y, sobre todo, a un costo que permita venderlos por algo parecido a los $20,000 o $30,000 que Musk ha planteado.
Por ahora, 2027 es una posibilidad real dentro de los planes de Tesla, pero todavía no una fecha de lanzamiento que pueda darse por segura.
Y entre ambas cosas, como la historia de la propia Tesla ha demostrado en más de una ocasión, puede existir una distancia considerable.


