SE PONEN FEAS LAS COSAS EN CONCURSO DE BELLEZA

El mundo del espectáculo y la belleza internacional ha sido sacudido por una nueva y grave controversia: Raúl Rocha Cantú, copropietario de la organización Miss Universe, ha sido imputado en México por presunta participación en una red de crimen organizado. Las autoridades federales lo investigan por tráfico de hidrocarburos, contrabando de armas y posibles vínculos con organizaciones criminales.

La Fiscalía General de la República (FGR) señala a Rocha como parte de una estructura delictiva que operaba desde Guatemala, utilizando empresas fachada para transportar combustible robado (huachicol) y distribuirlo en territorio mexicano. La investigación incluye además posibles operaciones financieras irregulares y el uso de contratos con entidades públicas como Pemex para camuflar actividades ilícitas.

De acuerdo con el reconocido periodista mexicano, Carlos Loret de Mola, Rocha, quien adquirió el 50 % de la organización Miss Universe a principios de 2024, ha solicitado ingresar al programa de testigos protegidos. Por su parte, el empresario sostiene que su inversión en el certamen es independiente de sus negocios privados y que las acusaciones son parte de una “persecución mediática”, pero el proceso penal en su contra está en marcha y su situación legal se complica cada día.

Este escándalo llega cuando el certamen ya enfrentaba una profunda crisis reputacional. A principios de año, la otra copropietaria de la franquicia, la empresaria tailandesa Jakkaphong Jakrajutatip —conocida como Anne JKN—, fue señalada por fraude financiero. Tan reciente como esta semana, una corte en Bangkok emitió una orden de arresto en su contra tras determinar que su empresa vendió bonos sin respaldo a inversionistas. Su inasistencia a audiencias judiciales clave la convirtió en prófuga de la justicia tailandesa.

Mientras tanto, la más reciente edición de Miss Universe ha sido blanco de fuertes críticas por supuesta manipulación de resultados. Varios jueces renunciaron antes de la final alegando que las 30 semifinalistas ya habían sido seleccionadas antes de la competencia oficial. El triunfo de la representante mexicana, Fátima Bosch, levantó sospechas adicionales, sobre todo por la relación cercana entre la familia de la ganadora y el propio Rocha.

Lo que parecía ser una apuesta por renovar y modernizar uno de los certámenes más antiguos del planeta, hoy se convierte en un caso emblemático de cómo el poder, el dinero y la belleza pueden cruzarse en el terreno más oscuro. Con sus dos principales figuras enfrentando causas judiciales en diferentes países, Miss Universe enfrenta el mayor reto de su historia: sobrevivir a un escándalo que va más allá de la corona.