ALCOHOL Y MEDICAMENTOS: LA COMBINACIÓN QUE NADIE DISCUTE EN LAS FIESTAS

Durante la temporada navideña, el consumo de alcohol suele aumentar. Pero lo que pocas veces se menciona es que muchas personas lo combinan, sin saberlo o sin pensarlo, con medicamentos de uso común. Analgésicos, antigripales, relajantes musculares, medicamentos para la ansiedad o para la presión arterial forman parte del botiquín diario de miles de personas en Puerto Rico.

El problema es que el alcohol puede potenciar o alterar los efectos de estos fármacos. En algunos casos, aumenta la sedación y el riesgo de accidentes. En otros, afecta el hígado, eleva la presión arterial o reduce la efectividad del tratamiento. El peligro no siempre es inmediato ni evidente, pero sí acumulativo.

Esta combinación suele normalizarse porque ocurre en un ambiente socialmente aceptado. “Es solo un trago”, “es lo de siempre”, “llevo años haciéndolo”. Sin embargo, el cuerpo no negocia con la costumbre. Procesa lo que recibe, y a veces lo hace con consecuencias.

Hablar de este tema no es alarmismo. Es información básica de salud pública. Beber con moderación, leer etiquetas y consultar con un profesional cuando se toman medicamentos regularmente puede evitar situaciones que empañen una celebración o algo peor.

En las fiestas, cuidarse también implica saber qué se mezcla y qué no.

* Para la redacción de este artículo se utilizó parcialmente un modelo de inteligencia artificial con fines de investigación. No pretendemos dar consejo médico o de salud. Recuerda siempre consultar con un médico.