TRUMP ACUSA A CHINA DE OBTENER DATOS DE 220 MILLONES DE ELECTORES Y EXIGE ENDURECER LAS REGLAS DE VOTACIÓN

El presidente utilizó una alocución en horario estelar para presentar documentos desclasificados sobre posibles vulnerabilidades electorales. Sin embargo, la información divulgada no demuestra que votos fueran alterados ni que el resultado de las elecciones de 2020 haya sido manipulado.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó el jueves por la noche a China de haber obtenido ilegalmente información perteneciente a unos 220 millones de electores estadounidenses y anunció nuevas investigaciones sobre lo que describió como un intento de funcionarios de inteligencia de ocultar la magnitud de la amenaza.

Durante un mensaje de aproximadamente 25 minutos desde el Salón Este de la Casa Blanca, Trump sostuvo que el sistema electoral estadounidense presenta vulnerabilidades que podrían ser aprovechadas por gobiernos extranjeros. También utilizó la alocución para reiterar sus cuestionamientos sobre las elecciones presidenciales de 2020 y reclamar al Congreso la aprobación de nuevas restricciones para votar.

La Casa Blanca acompañó el discurso con la publicación de decenas de documentos desclasificados relacionados con cuatro asuntos: posibles vulnerabilidades en máquinas de votación y sistemas de conteo, la adquisición de información electoral por parte de China, una investigación sobre solicitudes de inscripción electoral presuntamente fraudulentas en Michigan y la posible presencia de personas que no son ciudadanas en los registros de votantes.

No obstante, los documentos divulgados no establecen que China u otro país haya modificado votos, alterado el conteo o cambiado el resultado de las elecciones de 2020. Una evaluación de las agencias de inteligencia estadounidenses presentada en enero de 2021 concluyó que ningún actor extranjero consiguió manipular las inscripciones electorales, las papeletas, la tabulación de votos o la publicación de resultados.

La acusación contra China

Trump afirmó que China protagonizó “la mayor vulneración de datos electorales de la historia” al adquirir nombres, direcciones, números telefónicos, afiliaciones partidistas y otra información de votantes estadounidenses.

Según la versión presentada por la Casa Blanca, las agencias estadounidenses comenzaron a recibir información en 2020 sobre la compra, el robo o el acceso informático por parte de China a registros correspondientes a decenas de millones de personas en al menos 18 estados.

La recopilación de información electoral estadounidense por parte de China había sido identificada anteriormente por los servicios de inteligencia. Un informe parcialmente desclasificado señaló que funcionarios chinos analizaron registros electorales de varios estados para estudiar la opinión pública estadounidense.

Sin embargo, una cosa es acceder o adquirir información sobre electores y otra distinta es manipular una elección. Una parte considerable de los registros electorales —como nombres, direcciones, distritos y afiliaciones partidistas— es pública, aunque el contenido disponible varía de un estado a otro. Esos registros tampoco revelan por qué candidato votó una persona.

Trump acusó a integrantes de las agencias de inteligencia, a quienes agrupó bajo el término “Estado profundo”, de haber minimizado u ocultado la información durante su primer mandato. Anunció que ordenó a la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, el FBI y la CIA investigar quiénes conocían los datos, cómo fueron manejados y si corresponde presentar cargos.

La Embajada de China en Washington negó cualquier participación en esfuerzos para interferir en las elecciones estadounidenses.

El caso de Michigan

El presidente también ordenó al FBI reexaminar una investigación sobre una organización dedicada a inscribir votantes en Muskegon, Michigan.

Los documentos difundidos por la Casa Blanca señalan que algunos promotores electorales admitieron haber firmado formularios a nombre de otras personas, preparado solicitudes con información falsa o recibido tarjetas de regalo vinculadas al número de inscripciones entregadas.

Las alegaciones se relacionan con solicitudes de registro presuntamente fraudulentas, pero no demuestran que esas solicitudes terminaran convertidas en votos ilegales ni que afectaran el resultado electoral de Michigan. El asunto ya había sido investigado durante la administración de Joe Biden, aunque Trump acusó al Departamento de Justicia de haber demorado el proceso.

La cifra de 278,000 personas no ciudadanas

Otro de los datos centrales del discurso fue la afirmación de que una revisión del Departamento de Seguridad Nacional identificó aproximadamente 278,000 personas que no son ciudadanas inscritas para votar en elecciones federales.

Trump aseguró que la cifra real podría ser mayor porque varios estados gobernados por demócratas no entregaron sus registros. También informó que ordenó eliminar de las listas a quienes no sean elegibles.

La Casa Blanca no explicó durante el discurso cómo se realizó la comparación, qué estados participaron, cuántos de los casos han sido confirmados individualmente ni si alguna de esas personas llegó a votar. Estar incorrectamente incluido en un registro tampoco demuestra por sí solo que se haya emitido un voto ilegal.

La administración de las listas electorales corresponde principalmente a los estados, por lo que cualquier intento del Gobierno federal de ordenar directamente su depuración podría generar nuevas disputas legales. Las autoridades también deben ofrecer mecanismos para corregir errores y evitar que ciudadanos elegibles sean eliminados indebidamente.

Máquinas de votación y Venezuela

Trump divulgó además evaluaciones que advierten que Rusia, China, Irán, Corea del Norte y organizaciones no estatales poseen capacidades informáticas para atacar partes de la infraestructura electoral estadounidense.

Los documentos identifican como especialmente vulnerables las bases de datos de votantes, los registros electrónicos utilizados en los centros electorales y las páginas oficiales donde se publican resultados.

El presidente también mencionó información de inteligencia sobre métodos presuntamente desarrollados por el Gobierno venezolano para alterar digitalmente sus propias elecciones sin ser detectado durante una auditoría. Esa información puede evidenciar una capacidad tecnológica o una intención de manipulación dentro de Venezuela, pero no constituye prueba de que el mismo procedimiento haya sido utilizado en Estados Unidos.

Las agencias de inteligencia han advertido durante años que adversarios extranjeros intentan acceder a sistemas electorales, robar información o influir en la opinión pública. Aun así, sus evaluaciones anteriores diferenciaron esos intentos de una intervención capaz de modificar directamente los votos.

Presión para aprobar la ley SAVE America

Trump utilizó las revelaciones para pedir al Senado que apruebe la ley SAVE America, una medida respaldada por los republicanos que exigiría documentos que acrediten la ciudadanía al momento de inscribirse y una identificación con fotografía para votar.

La legislación también obligaría a los estados a compartir información de sus registros electorales con el Gobierno federal y limitaría algunas modalidades de votación por correo.

Los republicanos argumentan que las medidas son necesarias para prevenir el voto ilegal y recuperar la confianza pública. Los demócratas y organizaciones defensoras del derecho al voto sostienen que los casos de participación electoral de personas no ciudadanas son poco frecuentes y advierten que los nuevos requisitos podrían impedir que ciudadanos elegibles —particularmente adultos mayores, personas de bajos ingresos y electores que no tienen acceso inmediato a sus documentos— puedan inscribirse o votar.

La medida enfrenta dificultades en el Senado, donde necesitaría apoyo demócrata para superar el umbral requerido mientras permanezcan vigentes las reglas del filibusterismo.

Irán, economía y elecciones legislativas

Aunque la Casa Blanca había adelantado que el discurso podría incluir un anuncio sobre Irán, Trump dedicó solo una parte breve de sus comentarios iniciales al conflicto. Defendió las operaciones militares estadounidenses y aseguró que sus resultados “pronto darán frutos”, sin anunciar una nueva estrategia, un acuerdo diplomático ni un cambio inmediato en las operaciones.

El presidente también destacó datos recientes sobre inflación, inversiones y las llamadas “cuentas Trump” para menores nacidos durante su administración. Sin embargo, el centro del mensaje fue la seguridad electoral.

La alocución se produjo cuatro meses antes de las elecciones legislativas de noviembre, en las que los republicanos intentarán conservar su mayoría en el Congreso. Los demócratas necesitan ganar apenas tres escaños adicionales para controlar la Cámara de Representantes, mientras que el panorama del Senado resulta más favorable para los republicanos.

Incluso dirigentes republicanos habían recomendado al presidente concentrarse en el costo de vida, los precios de la energía y la guerra con Irán, en lugar de reabrir la controversia sobre su derrota de 2020.

ABC, NBC y CNN optaron por no transmitir íntegramente el discurso en sus señales principales, aunque lo ofrecieron a través de plataformas digitales. La decisión fue atribuida a preocupaciones sobre la difusión en vivo de afirmaciones electorales que no pudieran verificarse de inmediato. Fox News sí lo transmitió.

En términos concretos, el discurso no presentó pruebas de que el resultado de 2020 fuera alterado. Sí reveló información sobre actividades extranjeras dirigidas a obtener datos electorales, posibles deficiencias administrativas y amenazas informáticas que merecen investigación. La controversia estará ahora en si esos hallazgos justifican las amplias restricciones propuestas por Trump o si están siendo utilizados para reabrir una disputa política a pocos meses de unas elecciones decisivas.

* Para la redacción de este artículo se utilizó parcialmente un modelo de inteligencia artificial con fines de investigación.