Representantes de los sectores agrícola, manufacturero, de distribución y comercio, junto con agencias gubernamentales, participaron en la Cumbre de Salud Alimentaria convocada por el senador Ángel Toledo López para analizar los posibles efectos de los cambios en la política alimentaria federal sobre Puerto Rico.
La actividad se celebró en El Capitolio, en el marco del Día Mundial de la Alimentación. “La fecha no fue casual. La escogimos por lo que significa para nosotros”, dijo Toledo López.
El senador explicó que la iniciativa surgió durante una visita a Washington, donde escuchó discusiones sobre política alimentaria en oficinas del Congreso. Su agenda incluía asuntos relacionados con veteranos, Medicaid, Medicare, educación y la Ley PROMESA.
“Las políticas alimentarias van a cambiar, y van a cambiar para los 50 estados y los territorios de Estados Unidos. Es un tema que nos impacta a todos y lo tenemos que discutir en Puerto Rico”, afirmó. “Si se está discutiendo, se discute dentro de un sector, pero la población no necesariamente lo conoce”.
Toledo López comparó el panorama federal con el de América Latina y Europa, donde, según sostuvo, el etiquetado de alimentos está más avanzado.
“Le avisan al consumidor cómo ese alimento impacta su vida. No lo sacan del mercado, pero si lo quieres comer, ya estás informado”, expresó.
La cumbre contó con cinco paneles y la participación del secretario de Agricultura, Irving Yoel Torres. Durante las discusiones se abordó la política impulsada por el secretario federal de Salud, Robert F. Kennedy Jr., con énfasis en la prevención de enfermedades, la calidad nutricional, la información sobre ingredientes y la reducción del consumo de alimentos ultraprocesados.
Según los datos presentados en el foro, cerca del 53 % de las calorías que consumen los adultos en Estados Unidos y el 62 % de las que consumen los menores provienen de productos ultraprocesados.
Los participantes discutieron las Guías Alimentarias 2025-2030, que, según se expuso, fueron publicadas en enero de 2026 y priorizan frutas, vegetales, proteínas y granos integrales, con menos azúcares añadidos.
También analizaron una propuesta de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para incluir en el frente de los empaques un recuadro con información sobre grasas saturadas, sodio y azúcares añadidos. Otra propuesta discutida exigiría notificar a la agencia las determinaciones sobre ingredientes generalmente reconocidos como seguros, conocidos por las siglas en inglés GRAS. Además, se abordó la revisión de colorantes sintéticos.
Para la industria local, durante el encuentro se identificaron oportunidades de reformular productos con base en evidencia, documentar ingredientes y proveedores, atender compradores como hospitales y programas clínicos, y respaldar con evidencia las afirmaciones sobre beneficios para la salud utilizadas en el mercadeo.
“Ustedes son pilares de una industria que nos impacta directamente a todos”, dijo Toledo López a los participantes.


